Lo ideal consiste en observar una camada de gatitos para apreciar su comportamiento en grupo.
El ejemplar elegido debe ser activo y curioso, y no debe preocuparse por la presencia de extraños. No hay que tentarse y elegir el más pequeño de la camada solamente por sentir lástima de él; es posible que pueda sufrir ataques cardíacos en el futuro.
La piel
Un gatito debe mantener bien aseado su pelaje. Controlar la presencia de parásitos externos, tales como pulgas, piojos o garrapatas.
Las orejas
Deben estar limpias y sin olor. La secreción anormal, el olor fuerte, la inflamación y los signos de irritación excesiva pueden indicar la presencia de un problema.
Los ojos
Los ojos deben estar brillantes y nítidos. Controlar signos de secreción e irritación de la conjuntiva que rodea los ojos.
La nariz
Limpia y con secreción.
La boca
Observar el interior de la boca para verificar que no haya inflamación de las encías o del tejido mismo de la boca.
El abdomen
Un gatito sano no debe ser demasiado delgado; el abdomen hinchado puede ser signo de alguna enfermedad, como por ejemplo, una grave infestación parasitaria.
El ano
La suciedad y la irritación alrededor del ano pueden indicar que el gatito sufre diarrea.
La respiración
Constante y pareja. La respiración forzada puede indicar la presencia de alguna infección respiratoria.
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